«Es admirable que sigan surgiendo médicos con vocación a pesar de la pérdida de reconocimiento social y económico»

«Es admirable que sigan surgiendo médicos con vocación a pesar de la pérdida de reconocimiento social y económico»

Las prisas, el uso excesivo de la tecnología, o el perfil del médico ‘multitarea’ han cambiado sin duda alguna la relación entre los médico y sus pacientes. Para algunos estos cambios tienen que ver con la inevitable evolución social, para otros sin embargo son un retroceso en esa relación que quiere ser reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Tras años de servicio público, los doctores José Ignacio del Pino Montesinos y Manuel Álvarez Romero han recopilado en ‘Reflexiones con la bata puesta’, ¿sabes cómo piensa tu médico?’ todo un compendio de situaciones en la consulta que nos ayudan a situar, analizar y valorar el estado de salud de esa «necesaria relación terapéutica» que es la entrevista entre médico y paciente.

El próximo viernes 29 de noviembre y enmarcado en los actos del Centenario del Colegio Oficial de Médicos de La Rioja, los doctores Manuel Álvarez Romero y José Ignacio del Pino Montesino, nos ofrecerán las claves de una obra muy necesaria para compañeros de profesión, tanto jóvenes como experimentados. El vicepresidente 2º del Colegio Oficial de Médicos de La Rioja, el Dr. Rafael Crespo Sabarís, será el encargado de guiar el encuentro en el que abordaremos el estado de salud de la relación médico-paciente y el lado más humano del médico. Hablamos con sus autores antes del encuentro: 

1- ‘Reflexiones con la bata puesta, ¿sabes cómo piensa tu médico?’ nace de la necesidad de profundizar sobre las bondades que ofrece una buena entrevista entre el médico y su paciente. ¿Por qué es necesario recordarlo?

MAR: Porque se olvida, nos puede la prisa, intuimos con ligereza y el prejuicio derivado es, con frecuencia, grande.  Conviene repasar esta “asignatura” con cierta frecuencia.

JIdPM: Hoy en día para estudiantes y residentes se privilegia la información, que es fundamental, sobre la imprescindible formación humanista. Sin una buena entrevista es más difícil el diagnóstico y, lo que es aún peor, no existe la necesaria relación terapéutica donde enmarcar el acto médico del tratamiento.

2 -¿A quién se le ha olvidado más que quizás sea uno de los procesos más importantes a la hora de que los médicos hagan su trabajo? ¿Al propio médico? ¿Al paciente? ¿Al sistema sanitario?

JIdPM: “Entre todos la matamos…”, creo que todos tenemos parte de responsabilidad. En primer lugar el Sistema Sanitario por crear una estructura en basada en la eficiencia económica antes que en la atención personal. Es claro que hay que ceñirse a unos medios, pero sin descuidar el trato personal.

También el propio paciente debiera exigir un tiempo suficiente de asistencia, antes que otras cuestiones menos importantes.

Y por último, hay médicos —en especial los más jóvenes— que ya ven natural que se les marque externamente el tiempo dedicado a cada paciente (especialmente en Atención Primaria de sistemas públicos donde la cita es cada cinco o siete minutos), olvidando que la Medicina es una profesión liberal que debe compatibilizar la economía con la insustituible responsabilidad ante nuestro paciente. Si a los siete minutos de servirme el desayuno me echasen del bar yo no volvería a ir.

MAR: Al sistema sanitario, en cuanto gestor de recursos. Oigo decir a los compañeros la dificultad que entraña, cara a una buena atención médica, una sustitución por un médico ajeno y temporal. Al paciente le frustra que un día “no encuentre” a su médico, y también al propio médico le suele perturbar esta discontinuidad.

3- En el libro recogéis decenas de vivencias desde un enfoque científico, documentado, pero también ameno. Después de juntarlas en una misma obra, ¿qué conclusiones habéis sacado del ejercicio de la Medicina en los últimos años?

MAR: Hay empeño por parte del médico en mejorar el día a día. Afán de estar actualizado, de mejorar la propia cultura médica… Pienso que la satisfacción de los pacientes y sus familias es alta, en general. Observo que la empatía del galeno es aceptable, media y quizá mejorable en algunos aspectos.

JIdPM: Creo que es admirable que a pesar de la pérdida de reconocimiento social y económico de la labor médica, sigan surgiendo médicos con vocación de servicio. Espero que disfruten su apuesta porque la Medicina, a pesar de todo, merece la pena.

4- Es un libro, por tanto, que enriquece al médico con experiencia y que, además, da muchas claves para los más jóvenes…

 JIdPM: Cuando lo escribía tenía en mente que fuese en un estilo fácil de leer: la vida es demasiado compleja para complicarla más. Debía ser serio —en el sentido de profundo—, pero entretenido y de cómoda lectura. Todos, jóvenes y los que ya no lo somos, necesitamos en el vivir cotidiano palabras de aliento, apoyo y ánimo, junto con alguna sonrisa, claro.

MAR: El texto trata de enseñar de modo práctico, abre horizontes y cuenta anécdotas que avivan la propia iniciativa. Pienso que hace pensar, sacar de nuestro “bolsillo mental” lo que allí puede haber. Anima al profesionalismo y a la humanización de la Medicina.  Y nos da a conocer el actuar médico desde diversas perspectivas teorico-prácticas.

5- Durante el primer acto del Centenario del COMLR, un encuentro intergeneracional entre médicos jubilados y nuevos colegiados, se puso de manifiesto que la tecnología ha facilitado el trabajo de los profesionales de la salud pero a la vez ha dificultado esta relación. ¿Por qué creéis que hay esa concepción?

MAR: No es una concepción, es un hecho. Son dos culturas y dos estilos de actuación, hay que saber combinarlos. Recuerdo a Marañón en la cabecera del paciente y pienso en lo que exigen las nuevas aplicaciones o usos informáticos. Hemos comparado el papel de la silla y del móvil.  Ambos son muy útiles, pero puestos a elegir uno, optaría por la atenta y amable escucha que incluye la observación comprensiva.

JIdPM: Vaya por delante nuestro agradecimiento por la invitación al Centenario del COMLR, y reconozcamos que en parte la debemos a la tecnología, que puso en contacto a Logroño con Sevilla. Igual ocurre en nuestra labor cotidiana: debe utilizarse para favorecer el contacto personal, nunca para sustituirlo.

6- Coger llamadas, atender el ordenador, gente que entra y que sale de la consulta… ¿peligra la atención al paciente la función ‘multitarea’ a la que se ve sometida el profesional de la salud?

JIdPM: Yo suelo decir de broma que también sé barrer, empujar la silla de ruedas, mandar citas y contestar al teléfono, pero entonces ¿quién haría nuestro trabajo de médicos?

MAR: Es necesario el apoyo de la Enfermería y del personal administrativo para realzar la calidad.  Un exceso de burocracia perturba el resultado y embotan al médico.  Quizá sea bueno disponer de un tiempo para llamadas, correos electrónicos, etc.

7- ¿Cómo habría que equilibrar el avance tecnológico y el humanismo médico para que una no vaya en detrimento de la otra?

MAR: Personalizando en cada caso, reflexionando al respecto, comentando experiencias… Aprovechando los rasgos positivos personales que cada médico tiene. Alta tarea la de humanizar la Medicina deseando que sea para los humanos y desde el ser humano.

JIdPM: Tener siempre presente cuál es el objetivo y cuál sólo un medio. Para estar acompañado en una isla desierta prefiero una persona antes que el mejor de los robots. Si estoy solo y echo de menos a mi mujer puedo telefonearle o hacer una videoconferencia, pero eso no sustituye el estar juntos. Cualquier avance debe supeditarse al servicio de la relación personal, para optimizarla, no a la inversa. Los niños juegan con amigos y consolas informáticas, pero éstas deben favorecer el juego con ellos, nunca impedirlo.

8- El libro, a la vez que habla de esa relación entre médico y paciente, humaniza la figura del médico como la persona que es. ¿Cuáles creéis que son las principales preocupaciones de un médico a nivel profesional?

JIdPM: El bienestar del paciente, buscando el alivio cuando no se logra la cura y siempre el consuelo. Acompañarle en el sufrimiento, que no esté solo, que sepa que estamos en el mismo equipo.

MAR: La responsabilidad de curar y del buen hacer. Conseguir equilibrio entre afán de ayudar,  falta de tiempo y medios. Evitar la actitud propia de la llamada medicina defensiva. Saber prescindir de exploraciones o tratamientos innecesarios, y que el paciente se vaya satisfecho.  La responsabilidad ha de ir unida a la elegancia y el respeto. Saber preservarse del amor propio para no sentirse ofendido en alguna ocasión. Contar con el llamado actualmente “empoderamiento” del paciente, o sea, su capacitación.

9- En el libro habláis de las cinco “R” (Razonar, Reconocer, Respetar, Restituir y Retomar). ¿Son tan válidas para el médico como para el paciente a la hora de regenerar esa relación?

JIdPM: Sin lugar a dudas. Debemos razonar lo ocurrido, reconocer responsabilidades, respetarle a él y también a uno mismo, restituir lo perdido en lo posible y, finalmente, retomar la vida. Esta fórmula vale para ayudar a cualquier persona frente a sus problemas, porque —recordémoslo una vez más— los médicos también somos personas.

MAR: Por supuesto.  Y cualquier regeneración de la relación médico-paciente puede ser bidireccional. Y hay que exigir más al médico que al paciente

10- Para finalizar, ¿por dónde creéis que pasa el futuro de la relación médico-paciente? ¿Qué es necesario para mantenerla y mejorarla?

MAR: No vale ir de robot. Cuenta —y se nota la eficacia— el teléfono y el Skype. En la Medicina Psicosomática se dice que esta disciplina nace de la falta de prisa del médico, que a la larga ahorra recursos económicos.  Cada entrevista con un paciente exige un preámbulo y un epílogo personal del médico, breve pero personalizado.  Pienso que esta actitud y esta práctica aportan relevancia y eficacia a nuestro quehacer.

JIdPM: Es importante mantener siempre la relación cara a cara y, si esto no es posible por circunstancias varias, pueden utilizarse las nuevas tecnologías para acercar a los que están lejos. Véase el ejemplo de la teledermatología o las intervenciones quirúrgicas a distancia. Pero no olvidemos que aunque existan fotografías maravillosas de un filete, ninguna sustituye la experiencia de saborearlo.

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